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“Cuando hablo de mi hija, la palabra que repito con frecuencia es ‘atleta’. Mi hija es atlética. Es fuerte, veloz, tiene gran equilibro y un buen control de su cuerpo. Es tres veces campeona estatal en Shaolin Kempo. A los nueve años, ya está a medio camino de un cinturón negro. Pero aunque es muy atlética, también es nerd y me encanta”, inicia su exposición el escritor y especialista en cultura de masas Christopher Bell.

“Es una gran fan de los comics -continúa-, adora al increíble Hulk, pero lo suyo es Star Wars. Mi hija es un Jedi. Aunque a veces también es un Sith. Pero mi pregunta es: ¿por qué cuando mi hija se disfraza del increíble Hulk, o de Obi-Wan Kenobi o de Darth Maul, por qué en cada personaje se viste como chico? ¿Dónde están las superheroínas? Y esa no es la cuestión en realidad, porque hay un montón de superheroínas. Mi pregunta apunta a: ¿dónde está la parafernalia de la superheroína? ¿Dónde están los trajes? ¿Dónde están los juguetes?”

Bell reconoce que cuando su hija juega o se disfraza, aprende algo. “Se trata de un proceso que, en mi propia línea de trabajo como profesor de estudios de medios, referimos como pedagogía pública. Es la forma de aprender qué significa ser hombre o ser mujer, qué significa comportarse en público, qué significa ser patriota y tener buenos modales. Son las relaciones sociales constitutivas que nos conforman como pueblo. Es, en definitiva, la manera de aprender lo que sabemos sobre otras personas y sobre el mundo”, explica.

“Pero vivimos en una sociedad 100% saturada por los medios. Eso significa que todos y cada uno de los aspectos de la existencia humana fuera de las funciones corporales básicas de alguna manera se ven afectados por los medios. Así que la respuesta en nuestra sociedad a cómo aprendemos lo que sabemos de otras personas y del mundo es, en gran parte, a través de los medios”, agrega el especialista.

Acto seguido, Bell contrasta dos escenarios: en 1983 el 90% de los medios en los EE.UU. eran propiedad de 50 empresas, sostiene. En 2015, ese número se ha reducido a 6. “Si seis empresas controlan el 90% de los medios estadounidenses, ¿cuánta influencia piensan que tienen sobre lo que ustedes pueden ver cada día? Porque en los estudios de medios pasamos mucho tiempo diciendo que los medios no pueden decirnos qué pensar, y no pueden; son terribles para eso. Pero ese no es su trabajo. Los medios no nos dicen qué pensar. Nos dicen en qué pensar. Controlan la conversación, y al controlarla, no tienen que conseguir que pensemos lo que quieren que pensemos. Sencillamente nos hacen pensar lo que quieren que pensemos, y lo más importante: que no pensemos en lo que no quieren que pensemos. Controlan la conversación”, alerta.

Dicen que para muestra basta un botón. Y Bell apoya su exposición con el caso de Disney. “Desde 1937 Disney hizo la mayor parte de su dinero vendiendo princesas a las niñas. A menos, claro, que la princesa que le interesa a tu hija sea la princesa Leia. En 2012 Disney compró Lucas Film por 4000 millones de dólares e inmediatamente inundaron las tiendas de Disney con Han Solo, Obi-Wan Kenobi, Darth Vader, Luke Skywalker, Yoda, pero no con la princesa Leia. ¿Por qué? Porque esta princesa desordena la pedagogía pública de las otras princesas”, opina.

“En todo el país ahora mismo hay niños que juegan con el kit Cycle Blast Quinjet en el que el Capitán América monta una moto en un avión en pleno movimiento y realmente es asombroso. ¿Saben cúan asombroso? Tan asombroso que cuando ocurrió en la película lo hizo la Viuda Negra. No sólo la eliminaron sino que la reemplazaron por una figura masculina. ¿Qué nos enseña esto? En los próximos cinco años Disney, Warner Bros y un grupo de estudios de cine van a lanzar más de 30 largometrajes con personajes de cómic y de esos, exactamente dos de ellos tendrán protagonistas femeninas”, se lamenta.

“Si lo que aprendemos o sabemos sobre otras personas y sobre el mundo es a través de los medios, entonces estas empresas le están enseñando a mi hija que, incluso si ella es fuerte, inteligente, veloz y lucha como una ninja, cuatro cosas que son así en su caso, eso no importa. O bien será ignorada, o reemplazada por un niño como en el caso de la Viuda Negra. Y no es justo. No es justo para ella ni para sus hijas e hijos”, continúa.


“Si lo que aprendemos o sabemos sobre otras personas y sobre el mundo es a través de los medios, entonces estas empresas le están enseñando a mi hija que, incluso si ella es fuerte, inteligente, veloz y lucha como una ninja, cuatro cosas que son así en su caso, eso no importa. O bien será ignorada, o reemplazada por un niño.”

Compartió: Viviana Rodriguez – http://www.vivianarodriguez.com
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