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Un sábado al mediodía, Buenos Aires me regaló una experiencia hermosa. Una amiga cumplía años y su manera de festejarlo fue haciendo un picnic en un punto mágico de los Bosques de Palermo. Esa enorme masa verde que funciona como uno de los pulmones de nuestra ciudad y por la que paso con frecuencia cuando salgo a correr, se transformaba frente a mis ojos en un lugar completamente nuevo.

El picnic tiene siglos y siglos de historia y, gracias a los impresionistas, tenemos registro de ello. El Almuerzo sobre la hierba, de Manet, que data de 1863, es una de las tantas imágenes mentales a la que uno recurre cuando alguien lo sugiere como plan.

Origen: Receta para vivir mejor – 26.03.2017 – LA NACION

Compartió: Viviana Rodriguez – http://www.vivianarodriguez.com

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