El desafío de ver al otro – 12.09.2017 – LA NACION

¿Cuál es tu punto de vista?

Reconocer que vamos por la vida no solo con un cúmulo de puntos de vista sino con una determinada visión de la realidad, un par de anteojos a través de los cuales lo vemos todo, es un desafío hasta para las mentes más avezadas. Nada es tan cercano como la propia mirada, nada tan difícil de “quitarnos” el tiempo suficiente para poder apreciar, con algo parecido a la objetividad, el punto de vista de otro. Y, sin embargo, en esta elusiva cualidad radica nuestro potencial de crecer como personas, de ejercer la empatía y la compasión, de establecer diálogos verdaderos y gestar vínculos en lugar de confrontaciones.

Tania Singer y Matthias Bolz, investigadores del Departamento de Neurociencias Sociales del Max Plank Institute, de Alemania, diseñaron un programa científicamente validado para enseñar compasión en los colegios, las cárceles y otros ámbitos. El programa, volcado en el libro “Compassion. Bridging Practice and Science” (Compasión. Tendiendo un puente entre la ciencia y la práctica”), busca cultivar la compasión -el deseo y la motivación de aliviar el sufrimiento de otro-, sobre la base de tres pilares: presencia (capacidad de percibir las propias emociones y sensaciones), afecto (abrir el corazón, cultivar sentimientos de amor y benevolencia hacia uno mismo y los demás) y perspectiva (facultad de reconocer el punto de vista propio y el de los demás).

Pero he aquí lo interesante: por detrás de estos pensamientos fluctuantes, por debajo de los personajes, hay un ser calmo e inmutable que también nos habita, o, quizás, al que habitamos, que podríamos llamar “Yo superior”, conciencia testigo o naturaleza esencial. Paradójicamente, reconocer la efervescencia de pensamientos y emociones que agitan la superficie de nuestra conciencia en algún momento nos lleva a preguntarnos por ese lugar inmutable al que siempre, eventualmente, retornamos, aunque más no sea que para disfrutar de un respiro de nuestra diaria cacofonía.

¿Cuál fue el resultado del programa de Singer y Bolz? Al concluir las 39 semanas de práctica, las personas que tomaron el curso mostraron cambios concretos en su funcionamiento cerebral, con una mayor activación de las zonas del cerebro vinculadas con las emociones positivas, y la compasión en particular.

Inteligencia espiritual

De ese ser ecuánime que atestigua nuestros pensamientos y emociones se ocupa Cindy Wigglesworth, coach de coaches, en su libro Las 21 aptitudes de la inteligencia espiritual. Un paso más allá de la inteligencia emocional. Esta ex directora de Recursos Humanos de Exxon se abocó un día a investigar sus dificultades vinculares en el trabajo, y terminó por elaborar una teoría amplia y abarcadora acerca de la facultad que nos permite a las personas actuar desde nuestra naturaleza más elevada. Llamó a esta facultad “inteligencia espiritual” y la definió como “la capacidad de actuar con sabiduría y compasión, manteniendo la paz interior y exterior, en cualquier circunstancia”. Suena a mucho, pero esa es, ni más ni menos, la nobleza que admiramos en aquellas figuras que nos abrigan el corazón: los Gandhi, Mandela, Madre Teresa y Luther Kings del mundo.

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Compartió: Viviana Rodriguez – http://vivianarodriguezblog.wordpress.com

 

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