Etiquetas

, , , ,

Noches retro: los videojuegos ganan la escena porteña – Lifestyle – LA NACION

De la mano de la retromanía y el consumo nostálgico, pero también de la subcultura gamer, ha vuelto el arcade. Recuperar el ritual de encontrase frente a una máquina o un flipper, con juegos que han marcado tardes ociosas o veranos enteros en la costa atlántica, pero esta vez en un entorno adulto, con un ambiente específico, música o comida de por medio según el caso, se ha vuelto la nueva variante social de la noche porteña. En formato de clubes a puertas cerradas, bares con fichines, juntadas de grupos en fiestas o casas, la idea es jugar aquellos juegos de los 80 y 90 en sus máquinas originales restauradas, pero sin aggiornamientos.

“Estamos volviendo al consumo de videojuegos reversionados. Antes ibas a Playland o el Abasto y había solo niños. Desde acá estamos acercando al adulto de hoy la posibilidad de vivir la experiencia”, explica Emi Mihovilcevic, una de las creadoras de ASC (Arcade Social Club), iniciador de la movida, hace un año atrás.

Junto con su socia, Anita Etcheto, estas dos chicas que venían del palo de la publicidad se propusieron hacer eso que nadie estaba haciendo aquí: abrir un espacio que nucleara la movida gamer local, incluyendo tanto a desarrolladores como a gente simplemente con ganas de jugar. Esta posibilidad era algo que había desaparecido hace diez años en Buenos Aires, si bien alrededor del mundo seguía existiendo como modalidad en el formato de “barcades” (bares + arcade).

“En Japón nunca desaparecieron, por ejemplo, porque son considerados un deporte nacional, están en primer lugar. Lo que sucede en EE.UU., donde hay barcadas en SF, LA, NY, es que están apuntados a un nicho de heavy users, en cambio nosotros lo que buscamos es volver a acercar los videojuegos a la persona que jugó en su adolescencia o infancia en los 90. Y eso está un poco linkeado en toda la vuelta de lo analógico desde lo fotográfico, lo fílmico y de alguna manera es la contracultura del touch, lo digital. A la gente le gusta volver al botón, la palanca, ponerle el cuerpo al videojuego. y obviamente está el consumo nostálgico de volver a jugar a algo que hacía 15 o 20 años que no jugaban”, reflexiona Anita.

El consumo nostálgico sigue creciendo y no parece tener fin, al menos en un horizonte próximo, con el universo gamer de los 80 y 90 como el nuevo fetiche. En este sentido series y films (Ready Player One, el más reciente) muestran, estetizan y generan culto en torno a las máquinas y los juegos de ese momento, despertando fanatismo tanto en adultos como en chicos que jamás vivieron esa época. Tanto Ana como Emi, conscientes de esto, se plantearon abrir ASC con tres ejes: volver al barrio (el lugar está ubicado en un PH en pleno Villa Crespo), a los fichines (como les decimos acá) y al boca en boca, una estrategia deliberada de no tener presencia en las redes sociales hasta hace muy poco, que muchos consideraban un suicidio.

Otros entienden que hay una posible fusión entre los juegos y cierta vacancia de programas gastro con otros condimentos en la ciudad, como es el caso de Santiago Idelson y sus socios, que acaban de abrir El Destello, un bar con fichines. “Nosotros quisimos darle el mismo cuidado al lado gamer y al gastronómico, que la bebida y comida fueran también un punto fuerte del bar. En el armado de la carta de platos nos dio una mano Lele Cristóbal, de quien también tenemos su vermut de la Casa de Café San Juan. También hay sidra tirada.Tenemos un mural de personajes de cine fantástico de los 80 con estética de arte de lateral de flippers, hecho por el genio de Panco Sassano. Hay una nave de Space Invaders de Neón de 4 metros. Un condensador de flujo del Delorean de Volver al futuro. La decoración es superimportante. Pero no creo que sea totalmente retro. Al mismo tiempo el espacio es minimalista y moderno. Es como una escena futurista imaginada hace 30 años”, detalla Idelson.

Sea como sea, todos estos espacios, con mayor o menor prevalencia de los juegos, ponen el énfasis en lo experiencial, colectivo y retro, claro. “Mi primer contacto con los videojuegos fue con la computadora de mi viejo, año 1981. Era la Osborne/1, y uno de los pocos juegos que tenía era el Space Invaders. Viví en tiempo real toda la historia de los videojuegos, pero principalmente la de los arcades y les tengo un cariño especial a los gráficos píxel, narrativa y sonidos de esos juegos”, cierra Idelson.

Ellas también juegan

Una de las concepciones más arraigadas -erróneamente- en este ambiente es que las chicas juegan menos que los varones. Más allá de las figuras consagradas en el ámbito gamer mundial (diseñadoras, creadoras, empresarias), y de datos de color locales (la mejor artista de la Argentina de marquesinas genéricas de videojuegos es mujer, como también la mayor distribuidora actual, de la familia Sacoa), según encuestas de hace tres años de la ESA (Entertainment Software Association) el 48% de las mujeres jugaban a videojuegos vs. 52% de hombres. También hay una gran cantidad de chicas por encima de los 18 años jugando (18, 31% vs. 18,17% en hombres). Si bien estas cantidades pueden haber fluctuado en la última década, no dejan de ser cifras significativas, y es interesante ver cómo ciertos estigmas como que la mayoría de las chicas son “casual gamers” o juegan cierto tipo de juegos, prevalecen. De hecho, Emi y Anita cuentan que el juego más pedido por mujeres es el Street Fighter.

“Es un ámbito medio machista. La curaduría de los juegos, precisamente por tratarse de un proyecto de dos chicas, se inició pensando en compartir el espacio y que fuera un 50 y 50 el público. Muchas de las noches te podríamos decir que somos un 70-30 la proporción de chicas y chicos jugando, y un poco que nosotras seamos las figuras detrás del proyecto hace que más chicas se animen. La elección de los juegos no fue arbitraria en absoluto; lo hicimos desde un costado femenino porque queríamos encontrar juegos en donde las mujeres se sintieran más cómodas”, explica Emi.

Con respecto a la pregunta de por qué ahora y hasta cuándo, las hipótesis varían. “La primera vez que vi un bar con arcades fue en Tokio, en 2011, y fueron apareciendo propuestas en muchas ciudades. Todas son diferentes. Hace unas semanas se estrenó Ready Player One, de Spielberg, coronando el romance que muchos tenemos con la música, cine y videojuegos de los 80. Tal vez en unos años haya una moda de bares de tenistas con bigote, quién sabe. Respecto de la selección de juegos muchos son para jugar de a 2. Dicen que la música del Bubble Bobble trae romance a quienes juegan en una primera cita”, cuentan desde El Destello, donde las fichas no se venden, se regalan junto con la cerveza y comida.

“No entendemos bien por qué no se daba antes ya que estaban dados todos los factores: las máquinas existían, vos podés ir a buscar un mueble o gabinete y existen personas que tienen una colección enorme de esas placas que podés comprar. Como cualquier moda tiende a agotarse, pero también es cíclica, es decir que si cae en desuso probablemente vuelva a tener apogeo y auge más adelante, como ocurrió con los vinilos. De todas maneras tratándose de videojuegos la gente es consumidora, el 90% de la población consume videojuegos, así que entendemos que todavía tiene futuro. Además, Buenos Aires es un poco later con estas cosas”, proponen las chicas de ASC.

Será cuestión de volver a intercambiar cospeles y sumergirse en la aventura nocturna que nos proponen hoy los fichines.

Origen: Noches retro: los videojuegos ganan la escena porteña

Compartió: Viviana Rodriguez – https://vivianarodriguezblog.wordpress.com

Anuncios